José Luis Pozo Fajarnés
¿Inquisición o inquisiciones?
16 de febrero de 2026
Cuando se menta la “Inquisición” suele ser de este modo, en singular. Como si solo hubiera existido una: la Inquisición española. Ese mantra falsario está presente en el acervo. Se divulga en novelas, películas, en museos itinerantes que muestran máquinas y otros instrumentos de tortura, en tertulias de periodistas o de intelectuales sean doctos o de medio pelo. Se ha repetido y se repite insaciablemente, de modo que la mentira ya fue asumida en el pasado por el gran público y es asumida, a día de hoy, de igual modo. Y así, la gran mayoría de gente “sabe” que la Inquisición –española, por supuesto– quemó herejes indiscriminadamente. Incluso cuando se menciona a uno de los más famosos condenados por la Inquisición, Galileo Galilei, muchos creen que lo mandó ejecutar la única Inquisición que conocen: la española. Sin embargo, ni lo condenó la Inquisición española –que fue la romana– ni tampoco Galileo murió por tal condena. La sentencia de su caso fue solo de reclusión domiciliaria. Lo que está en el acervo es que la Inquisición –española– fue una institución torturadora y asesina.
Se trata de poner las cosas en su sitio. Vamos a dar el nombre que tienen que tener los crímenes cometidos durante siglos en los lugares que tanto tardó en llegar la Ilustración. Esto implica algo muy importante, algo que señaló en su día el filósofo español Gustavo Bueno: que si en España no hubo Ilustración es porque no era necesaria. En los siglos XV, XVI y XVII, dónde se dio el mayor desarrollo del saber fue en España: muchos de los más importantes desarrollos filosóficos, científicos y tecnológicos de esos siglos se dieron en España. El Imperio español pudo conseguir todo eso porque estaba regido por leyes adecuadas, y no por leyes que derivaran de un imperialismo de estilo asiático (como el de los turcos). Esto último es lo que leemos en los textos negrolegendarios de Carlos Marx sobre la Historia de España. Durante tres siglos España se mantuvo a la cabeza del Mundo, militar y políticamente. Y esto es algo que no puede darse sin no hay en su seno el pertinente desarrollo del saber.
Esos logros además van acompañados de una política adecuada para que el Estado se mantuviera en el tiempo. Esa buna política iba a permitir la cohesión precisa entre todos los territorios que componían el Imperio, tan diferentes entre ellos. Este orden social es deudor de un control conseguido por el cumplimiento de la ley. A ese cumplimiento contribuyó la Inquisición española. Los Estados no pueden permitirse una ruptura de los mismos, no pueden permitir la secesión de sus partes, ni siquiera de una de ellas, tenga la relevancia o el tamaño que tenga. No puede permitir que grupos que habiten en él se rijan o quieran regirse por otras leyes. Eso es lo que sucedía con los judíos y los moriscos en España, por eso debían convertirse o marcharse. Con su expulsión la política imperial española consiguió la unidad del territorio español.
Un reino de las características de la España de esa época ameritaba una política muy compleja. Era un reino que estaba ampliando constantemente fronteras y el orden interno era imprescindible. Sin ese orden no se podía conseguir la eutaxia que se buscaba. Cuando esta deja de darse, es cuando el Estado declina y comienza a desmoronarse. Pues bien, la Inquisición española fue uno de los instrumentos políticos más eficaces para conseguir ese orden necesario.
La Inquisición española tuvo un papel muy relevante en la España moderna. Un modus operandi que nada tiene que ver con el que los enemigos de España borraron en unos casos y emborronaron en otros, y que es pertinente volver a dibujar correctamente. Transformaron los hechos históricos, tanto los de España como los propios. Solo tenemos que pensar en que en Francia, en Alemania o Inglaterra se cometieron hechos aberrantes a lo largo de siglos, y que las mentiras que contaron y su dominio de la propaganda para difundirlas, ha logrado que solo se tenga como Estado criminal a España y sus instituciones. Vamos a mostrar que la Inquisición española no fue lo que dicen y que las “Inquisiciones” de otros lugares, sobre todo donde triunfó la Reforma protestante, sí que cometieron actos calificables de criminales.
Fundación Gustavo Bueno