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Teselas

Todos atributivos y todos distributivos

Gustavo Bueno expone brevemente la distinción entre todos atributivos y todos distributivos. Son dos conceptos designados respectivamente por las letras T y ℑ (T gótica).

Se trata de una distinción que intenta comenzar el desarrollo de la idea de Todo en general. La idea de Todo es muy común, todo el mundo utiliza, es prácticamente imposible prescindir de ella, pero nadie la define en general, pues cada cual, según su categoría o disciplina, la utiliza con un sentido especial (en contabilidad se habla de suma total; en aritmética hay ideas que tienen que ver con el todo como la idea de conjunto; en cosmología se habla de las teorías del todo, pero no definen lo que es el todo, y así sucesivamente).

La idea de Todo aparece en todas las categorías, pero ninguna la define, es una idea típicamente trascendental o filosófica. Y como tal idea es oscurísima, totalmente oscura y confusa. Por ejemplo, hay quien sostiene que el todo implica siempre partes, que no cabe todo sin partes, pero resulta que hay todos que constan de una sola parte (el caso de una sociedad anónima unipersonal; o bien, cuando hablamos de taxonomía, si tomamos al género como un todo que debiera tener diferentes especies, cuando ya Linneo introdujo cientos de géneros de una sola especie, monotípicos). O bien cuando se dice que el todo es mayor que la parte: pero esta es una afirmación confusa, pues no siempre es verdad (el conjunto o totalidad de los números naturales no es mayor que el conjunto o totalidad de los números pares, y así sucesivamente).

En esta maraña de la teoría holótica, la teoría que trata del todo y de las partes, es donde se introduce, entre otras muchas, la distinción fundamental entre todos atributivos y todos distributivos.

Un todo atributivo es un conjunto de partes, una multiplicidad de partes, que están entre sí vinculadas por relaciones sinalógicas, tales como contigüidad, causalidad, interacción, relaciones que pueden ser estáticas o dinámicas. Estos todos atributivos suponen partes extra partes, que están vinculadas las unas con las otras. Estas totalidades atributivas pueden ser isológicas (partes uniformes entre sí) o heterológicas. El ejemplo más a mano lo ofrece Platón en el Protágoras, cuando distingue las partes homogéneas de una barra de oro, y las partes heterogéneas que forman una cara (ojos, boca, nariz).

Mientras que los todos distributivos son aquellos todos, generalmente isológicos, en donde las partes participan del todo con independencia las unas de las otras, sin perjuicio de que puedan estar vinculadas. Si consideramos una multiplicidad de círculos, separados unos de otros, que forman una subclase de la clase de los círculos, cada parte, cada círculo, es independiente de las demás. Otro ejemplo todavía más rápido: si estamos hablando de ciudadanos de una nación, sometidos a un código penal donde cada falta o delito es imputable a un ciudadano en particular, en este contexto los ciudadanos forman una totalidad distributiva.

La relación entre los todos atributivos y los todos distributivos tiene un alcance extraordinario, pues no son dos tipos de totalidades separadas, puesto que están involucradas las unas en las otras.


Gustavo Bueno, Todos atributivos y todos distributivos

Tesela nº 18 (Oviedo, 11 de febrero de 2010)

Totalidades atributivas / totalidades distributivas