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La Nueva España
Martes, 2 de noviembre de 1999
Asturias
página 35

PUNTO FINAL A CINCO SIGLOS DE DISCREPANCIA

Gustavo Bueno:
«El Papa se está haciendo el hara-kiri»

«Algún clérigo opina, desde los postulados de la tolerancia, que hace falta una internacional religiosa, "sacerdotes de todos los países, uníos", y todo solucionado»

Gustavo Bueno.
Oviedo, Javier NEIRA

Católicos y protestantes acaban de firmar un documento sobre la gracia divina, clave en el cisma luterano. Roma cede y acepta la salvación por la fe solamente, sin necesidad de obras buenas. El catedrático de Filosofía de la Universidad de Oviedo Gustavo Bueno, autor del libro «El animal divino», sobre filosofía de la religión, y de «El mito de la cultura», en el que sostiene que la cultura ha sustituido a la gracia, destaca en esta entrevista la incompatibilidad entre catolicismo y luteranismo, y dice que si hay un acuerdo definitivo el papado se estaría suicidando.

Se unen los hermanos separados.

La primera vez que me di cuenta del proceso fue en los años sesenta. Volvía de Ginebra, aterrorizado sencillamente por las estatuas siniestras de Calvino o Melanchton. Me parecían siniestras, digo, no que lo fueran. Y se había inaugurado el nuevo santuario de la Virgen del Camino, en León. Lo visitamos y un señor que estaba allí me preguntó si me gustaba. Estaba considerado como la vanguardia de la arquitectura religiosa. Le contesté que me recordaba a una iglesia calvinista. No le gustó. No tiene nada que ver, me replicó. Pero era así, sin confesionarios, sin imágenes. En el propio libro de Aranguren sobre protestantismo y catolicismo como formas de vida, se expresaba una tendencia de la Iglesia, que siempre ha visto a Lutero como vanguardia.

¿Hay incompatibilidades?

Claro, hay dogmas irreversibles. El Papado, el Pontificado. Eso es imposible de compaginar por mucho conciliarismo que se haga y por mucho que algún arzobispo luterano haya dicho que reconocía la autoridad del Papa. No es compatible el catolicismo con el subjetivismo protestante. Por cierto, que la psicología tiene su origen en el protestantismo. Y contrasta con el objetivismo católico, que, por ejemplo, tiene más que ver con Skinner que con Freud. Yo diría que Skinner es católico, la terapia de la conducta es una disciplina católica. El individuo si quiere ser perdonado tiene que restituir. Tiene que hacer buenas obras. No basta con la iluminación de la conciencia que es lo que hace el psicoanalista, que es precisamente Lutero. Los psicólogos introspectivos y la psicología enlazan con el luteranismo. La misma palabra psicología antes no existía.

Objetivismo católico, dice.

La idea de que el catolicismo es objetivo a mi juicio está fundada en el Papa y en la tradición, que están por encima de la voluntad de los hombres. Imponen una norma objetiva frente al libre examen. Pero esa norma es lo que se está disolviendo. El irenismo actual de católicos y protestantes es como la parábola de los tres anillos, la paz del sabio.

¿Cómo?

Es un rey que deja a su hijo como prenda de sucesión un anillo. Se supone que va a ser el heredero del reino. Pero cuando muere resulta que los tres hijos tienen un anillo igual. De ahí deduce Lessing que el rey era Dios padre que pensó en las tres religiones, cristianos, judíos y musulmanes. Lessing es el inspirador de toda la filosofía alemana. Es Spinoza a fin de cuentas. Lessing propone esa parábola, en las coordenadas del racionalismo ilustrado, como ejemplo de que la única forma de que las tres religiones del siglo XVIII y XIX se entiendan y convivan es que cada una de ellas prescinda de toda la dogmática positiva, de las ceremonias, los sacramentos, el sacerdocio. Que queden únicamente como religiones naturales. Pero desde las tesis de mi libro «El animal divino», la religión natural ya no es una religión. Es aquello de don Juan Valera sobre el dios de los filósofos que decía: «Ni María Santísima, con ser su madre, lo reconocería». La parábola de los tres anillos, nacida en el racionalismo ilustrado más radical, la he visto utilizada recientemente por algún clérigo desde los postulados de la tolerancia: las tres religiones a fin de cuentas son iguales y lo que hace falta es una internacional religiosa, «sacerdotes de todos los países, uníos», y todo solucionado.

La cuestión central del nuevo acuerdo es la gracia.

La gracia todo el mundo la acepta, pero ha sido suplantada por la cultura. Boff opina que en las culturas americanas hay semillas de la gracia, o sea, que la gracia está incluso en las culturas prehispánicas. En los salvajes, por decirlo en los términos clásicos.

Cede Roma.

Eso parece, pero hace alguna reserva. Se dice que el acuerdo será un camino muy largo. Cosas siempre muy ambiguas. Pero no puede ceder. El Papa se está haciendo el hara-kiri. Son incompatibles. La gracia se da independientemente de las obras, según Lutero, o en función de las obras. Es una cuestión decisiva. Hay un libro reciente sobre el Holocausto que mantiene la tesis, que ya era un secreto a voces, pero lo demuestra, de que ni sólo Hitler o las SS son los culpables, sino todos los alemanes y no ahora, sino a lo largo de toda la historia. Y cita a Lutero. El año pasado en una conferencia dije que Lutero preludiaba los campos de concentración. Pues ésa es la tesis de este libro. Relata cómo un obispo de Turingia, tras la «noche de los cristales rotos», sacó una pastoral con textos de Lutero diciendo que se había cumplido su proyecto sobre los judíos. Además, fue el mismo día en que nació Lutero. Hubo complicidad de los pastores protestantes.

¿Cuál es el nexo?

El nexo entre Lutero y el idealismo alemán está en el subjetivismo sencillamente. No son católicos. Es puro subjetivismo. Es el imperativo categórico de Kant. Cada uno tiene que hacer lo que le dicta su conciencia. Ya estamos con la conciencia. Y así Hitler tenía el imperativo categórico de matar judíos, era kantiano. Pero el catolicismo es exactamente todo lo contrario. O la gracia y la revelación se transmiten a través de la conciencia o a través del Espíritu Santo, que es la Iglesia católica. Es así por muchas vueltas que se den. Salvo que se suicide una de las dos religiones, creo que no son compatibles. Pero doctores tiene la Santa Madre Iglesia que os sabrán responder.

 


Fundación Gustavo Bueno
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